miércoles, 22 de julio de 2009

Persecución a los transportistas




Llevo 30 años transportando ganado desde el Garruchal hasta Polonia y jamás había vivido una persecución como la que estamos sufriendo mis compadres amantes del asfalto y la almorrana.

Los servicios de seguridad de la aduana de Andorra han encarecido los productos de esta queridísima ciudad hasta el punto de equipararlos al del resto del mundo...

El paraíso ha sido profanado.

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